“ Es
mi cabeza” o “No puede ser
que Dios me hable a mi” o nos planteamos ¿El
me va a elegir, a mi, para que lleve
su palabra? No… no es posible… y
nos desmerecemos, ¡¡¡yo
soy el menos indicado!!! Etc.
Sin embargo, nos olvidamos que El cuando
eligió a sus discípulos, los
12, eran personas tan pecadoras e imperfectas
como nosotros, pero la diferencia es que
¡¡¡OBEDECIERON!!! El llamado
del señor Jesús.
Siento
en mi corazón que debo animarlos
a que se levanten de donde están
en estos momentos y digan ¡¡¡PRESENTE
JESÚS, AQUÍ ESTOY!!! Y que
llevemos a la gente que lo necesita, además
de su palabra, un abrazo, una mirada de
amor; diciéndole; tú eres
importante. No sirve de nada hablar del
amor de DIOS a las personas si nuestra actitud
corporal está desconectada de lo
que estamos expresando.
Queridos amigos, deseo de todo corazón,
que esta producción, sirva para todo
aquel que está cansado, que sane
las heridas de aquellos corazones lastimados,
que ofrezca esperanza al desesperanzado,
que fortalezca al debilitado, que le provoque
alegría al que esté triste,
pero sobre todas las cosas, que glorifique
el nombre del autor e inspirador de este
material, nuestro amado señor Jesús.
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